Sin aliento (y 2)
Airada y desproporcionada respuesta en forma de comentario sobre el post "Sin aliento". Todo por una o varias camisetas. En fin, ahí están la Britannica y, para andar por casa, la Wikipedia, que incluye informaciones curiosas sobre las camisetas estampadas y su historia.
Un periodista herido, por mal pagado (para sacudirle a un columnista 4.000 euros al mes es necesario que varias decenas de periodistas sobrevivan con 700), siempre resulta peligroso, circunstancia esta que es convenientemente rentabilizada por las empresas, buenas conocedoras de que el kilo de carne de periodista ya sale más barato que el de babilla de añojo de 2ª.
Entre bomberos no es del todo malo que nos pisemos de vez en cuando la manguera, de buen rollo. Y, si ello es posible, que contemos a lectores y anunciantes en qué condiciones de subempleo, precariedad, inestabilidad laboral, ausencia de horizontes, incertidumbres e inseguridades se acostumbran a fabricar los periódicos, que ya por estas fechas están literalmente tomados por becarios trabajando ora por la cara ora por un bocata y una caña. A más becarios, menos curro; a más becarios, más posoibilidades de librar el día de la virgen de agosto.
Me reconforta tener la certeza de que el director del periódico en que salió el detonante de esta pérdida de tiempo (el periódico se llama El Mundo y su director es Pedro J. Ramírez, un tipo más culto de lo que muchos de los patéticos palmeros (¿ella?) que trabajan para él imaginan) nunca se referiría a "Al final de la escapada" como "Breathless", ni a "Bienvenido, Mr. Marshall" como "Soyez bienvenu, Monsieur Marshall", ni a "La increíble historia de Borja Mari y Pocholo" como "Borja Mari's & Pocholo's Incredible Story".
Efectivamente, fue un error. Qué le vamos a hacer.
