Siento debilidad por Miki Nadal, a quien considero uno de los mejores humoristas de aquí. La sombra de Florentino Fernández siempre ha sido demasiado alargada en su carrera y le ha frenado sus posibilidades aunque, eso sí, también le ha dado trabajo más o menos estable. Ahora anda metido en un concurso que le sienta como a un Cristo dos pistolas. Una de las autopromociones de La Sexta está protagonizada por él. En apenas un minuto, Miki Nadal despliega sus mejores recursos. Es un lujo tener en nuestras televisiones un tipo como él.
Recibo al día no menos de 50 correos electrónicos con ofertas de Viagra, Cialis y demás disparates. Porque suelo mirarlos todos antes de borrarlos, me ha sorprendido una de estas piezas de spam en la que además de listas de precios venía un link de You Tube, un spot publicitario de los laboratorios Pfizer para vender Viagra en Arabia Saudí. Y la verdad es que no está nada mal...
Un spot divertido. Mejor que la mayoría de cortometrajes que firman esos que intentan demostrar, por fortuna sin fortuna, que están llamados para más altos cometidos.
Hace mucho tiempo, cuando todavía vivía en una galaxia muy lejana, veía todos los cortometrajes que podía, en parte porque además me pagaban por ello. He perdido la costumbre y sólo muy de vez en cuando se me ocurre ver alguno entero y casi siempre en internet. Dejé de hacerlo porque casi todos me resultaban ya iguales. Pero sobre todo porque narrativamente todos echaban mano del mismo recurso: el chiste, la gracia, el chascarrillo. Hace un rato he visto un anuncio de la cerveza argentina Quilmes que supera con creces en calidad a la mayor parte de cortos de hoy. Todo el spot gira en torno a una ocurrencia. Es simplemente brillante.